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lunes, 12 de marzo de 2012

La publicidad en los niños



Por: Ramón Suastes Varela


En los tiempos que nos acometen los niños son clientes, compradores y gastadores. Por esta razón se ha creado un mercadeo integrado, total, destinado a informar, persuadir, vender y satisfacer a los niños como clientes. Cabe señalar que la distribución, diseños, localización, logística, estrategias de mercado, situación en la tienda y otras más es diferente a otros productos porque entran fechas como navidad, reyes magos, día del niño, y otras,  en donde para esas fechas cambian radicalmente las estrategias y el marketing.

En cuestiones de costos de publicidad no hay comparación con otras por que como se mencionó con anterioridad estos costos suben impresionante en las fechas ya mencionadas. Se gastan más de 1.200 millones de dólares por año en mensajes publicitarios en promoción y difusión. Estos gastos claro están respaldados por otros cientos de millones que se invierten en estudios de mercado.

Sociológicamente, existe una explicación parcial al estatus económico de los niños, partiendo con muchas suposiciones y sin un orden particular en los cuales encontramos Menos niños por padre, Menos padres por niño, postergar el tener hijos, Familias de doble ingreso y el resultado de todas estas variables es un niño consciente de su dinero, más confiado en sí mismo y más maduro para el mercado, conociéndolo mucho mejor que niños de otras décadas, esto procurado además de los padres, por el vendedor.

En ese sentido, la publicidad infantil se ha convertido en un nicho de mercado rentable para las empresas que producen y distribuyen golosinas, alimentos con bajo contenido nutritivo y juguetes de todo tipo. Todo fue a partir de los años 90’s que los niños empezaron a ser considerados consumidores autónomos: “desde entonces, la publicidad se dirige a ellos utilizando herramientas como la seducción, el engaño y la manipulación”.

Los niños son el público más indefenso ante la persuasión publicitaria, sobre todo, por su ingenuidad. Por este motivo, la publicidad dirigida a ellos debe estar regulada por los padres, los educadores, los medios de comunicación y las propias empresas anunciantes. Otro de los recursos más eficaces para proteger a los niños contra la manipulación publicitaria consiste en educarles para el uso crítico de los medios, utilizándolos como instrumentos.

Todo este rodeo es para preguntar, de forma sencilla, ¿cuál es la finalidad de esta publicidad dirigida a los niños?, ¿existirá un trasfondo mayor al de tratar de explotar la credulidad y sugestibilidad para hacerlos presionar a sus padres en las compras de determinados productos que no les aportan un beneficio real? La respuesta es una y mil, por cada padre, tutor y7o benefactor que existe en todo niño.



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